Hace una semana exactamente, me despertaba en mitad de la operación. No me entere de nada hasta que me desperté y entonces decidí invstigar que hacían los cirujanos con mi pierna, pero sólo veía lo que ellos, a través de una televisión.
Un rato después me conducía el celador de vuelta a la habitación, sin sentir las piernas. La epidural seguía funcionando correctamente. Yo me miraba los pies y veía dos bultos al final de las piernas, pero no los sentía.
Hoy, haciendo algunos ejercicios hubiese preferido no sentir las piernas (sí, sí, como en la peli) pero la verdad es que me encuentro bastante bien y estoy deseando que llegue el día de empezar a andar. Tiempo de dolores molestias, pero en cuanto camine, todo será mejor. Ahí tenéis al gran Edu, valiéndose casi por sí solo. Un fenómeno que siempre tiene palabras de ánimo para cualquiera.