No hace ni una semana que pasé por el quirófano, y la verdad es que hoy me siento bastante bien.
Los primeros días fueron bastante molestos, con la pierna vendada de arriba a abajo, los drenajes puestos, tirado en la cama del hospital sin encontrar la postura buena... Pero ya no. Cuatro días en casa han bastado para recuperar algo de alegría (aunque ya la tenía) y afrontar con el mayor optimismo lo que será una larga recuperación.
Sigo con las muletas, sin poder apoyar la pierna operada al caminar, pero ya me manejo con bastante soltura. Además, solo pienso en que cada día de experiencia con las muletas es un día menos de llevarlas. La semana que viene me quitarán las grapas y pasaré de ser un "frankenstein" a ser una persona "normal" (definamos normal).
Esto requiere mucha paciencia porque va para largo, pero la compañía moral de Edu (la lesión de cada uno impide que nos veamos, de momento) y de todos aquellos que demuestran su cariño, hace que todo sea más fácil y llevadero.