Primera jornada. Primer partido de la temporada. Después de varios entrenamientos, mucha gente nueva, algunos descartados, otros incorporados al equipo, entrenamientos en parque, en el campo, con más calor o con menos, pero siempre con la ilusión por el trabajo bien hecho. Después de todo esto, tocaba divertirse en un partido de liga. Como oponente teníamos un equipo que, previsiblemente, iba a ser tan difícil de ganar como lo fue el año pasado. Un equipo que nos lo iba a poner muy difícil sabiendo sus posibles aspiraciones a la zona alta, al igual que nosotros.
Jugamos con la indumentaria habitual, color celeste, a pesar de que éramos visitantes. Pero es que su equipación titular es blanca y no genera problemas a la hora de diferenciar los colores, salvo para el "capi" Serra, que era incapaz de reconocer a nuestros jugadores.
Jugamos con la indumentaria habitual, color celeste, a pesar de que éramos visitantes. Pero es que su equipación titular es blanca y no genera problemas a la hora de diferenciar los colores, salvo para el "capi" Serra, que era incapaz de reconocer a nuestros jugadores.
Arrancó el encuentro. A los tres minutos, un pase a ninguna parte alteró la tranquilidad de la grada: "Ese balón no era". Pero acto seguido, Sergio, la revelación de la pretemporada, corrió raudo y veloz para servir un balón al segundo palo a Diego que consiguió rematarlo, pero el portero se estiró para sacarlo con los tacos de la bota. Era el primer aviso.
Demasiadas ocasiones desperdiciadas ante un rival que era incapaz de pasar del medio campo. La presión de los celestes en la línea de tres cuartos provocaba pérdidas constantes de los blanquillos. Y en una recuperación llegó la ocasión más clara. Sergio robó un balón, empezó a correr hasta la línea de fondo, sirvió atrás hacia el borde del área grande y Gil remató solo, apuntando al palo largo. Todos habíamos cantado el gol, cuando el guardameta local hizo que nos aguantáramos el grito, sacando una mano prodigiosa que desvió el balón evitando el gol.
Desde ese momento la Escuela pasó a tener el control absoluto del balón. Los locales aravaqueños solo inquietaron a la defensa visitante con un par de balones largos, que no tuvieron consecuencias. Movimientos perfectamente coordinados, coberturas hechas, laterales que se incorporaban al ataque, extremos con desborde, mediocentros por los que pasaba el balón constantemente... Todo ello, cada vez más cerca de la portería blanquilla. El gol estaba al caer, injusto sería el fútbol en caso contrario.
Tras el descanso, más de lo mismo. Los celestes se lanzaron en busca del gol. Un contraataque, a la salida de un córner, perfectamente llevado por Gil y Sergio, acabó en los pies de Diego, que incomprensiblemente erró el remate final.
El cansancio comenzó a hacer mella en los jugadores. La presión no se realizaba como en la primera parte, se fallaban pases fáciles, las coberturas no eran las mismas, el equipo quedó partido y casi encerrado en su área. Los locales, viendo la situación, se lanzaron hacia la portería celeste, más por facilidades de los celestes que por ganas propias. Pero lo cierto es que empezaron a mandar balones por alto buscando la cabeza de su delantero, que lo remataba todo.
Faltas laterales, saques de esquina, saques de banda... Siempre buscaban al mismo jugador, y siempre lo encontraban. Koke, hasta en tres ocasiones seguidas, evitó que los cabezazos del delantero local se colaran en su portería, estirando los dedos al máximo.
Los cambios celestes buscaron dar oxígeno al equipo e intentar adelantar líneas para no acabar metidos en el área, pero no salió como se esperaba. Rondando el minuto sesenta de partido, el árbitro, sin saber nadie el motivo, se inventó un inexistente penalti a favor de los locales. No lo desperdiciaron.
Los celestes, como si hubiesen sido picados por un serpiente, sacaron toda la casta de dentro, de donde ya no había fuerzas y se lanzaron en busca de un segundo gol que les diera la más que merecida victoria. La puntería no estaba bien afinada, y en otro remate de córner, Juan estrelló el balón contra el larguero, haciendo temblar la portería, y sobre todo a los jugadores. Sabor agridulce. El empate, a priori, no era mal resultado, pero visto lo visto, lo merecido era la victoria y los tres puntos.
Escuela Europea C.F. : Koke; Ñajo, Andrés, Miguel, Luis; Juan, Willy; Sergio, Toñín, Gil; Diego; Tenago, Litos. Completaron la convocatoria Alfon, Gus y Jaime.
Domingo 18 de septiembre de 2011. 09:00h. 1ª jornada de Liga.
N.S. Buen Camino. 20 espectadores.
