EL CRACK: JUAN. Recuperó la gran versión del jugador que conocemos. Robó balones, movió el juego del equipo, no se cansó de ofrecerse. Todo el juego de ataque pasaba por sus pies. Bien colocado y siempre atento en las ayudas defensivas.
EL DANDY: TOÑÍN. Aunque no tuvo su mejor día en cuanto a puntería, no dejó de intentarlo ni un solo momento. Asumió bien su papel y con la libertad de movimientos probó suerte desde todas partes del campo, con tiros lejanos, desde un lado, desde el otro, de falta... pero no pudo encontrar el gol.
EL DURO: WILLY. Se llevó las entradas más duras de los rivales, con la complacencia del árbitro que no sólo no las sancionó sino que además amonestó a Juan por decírselo.
¡VAYA DÍA!: EL ÁRBITRO. Empezó bien. Los primeros minutos no tuvo mucho trabajo porque era un partido honrado, disputado, tenso, pero sin entradas feas ni a destiempo. No hubo jugadas complicadas. Pero a partir del minuto 40 de partido, él solito se complicó la vida, demostrando una falta de criterio espantosa, sin saber como sancionar cada falta. Pitando acciones "estúpidas" y no pitando faltas de libro. Para terminar, se lució con unas palabras hacia la grada por las que, como bien dijo Willy, cualquier jugador sería sancionado con 5 partidos. Una verdadera calamidad.