viernes, 4 de febrero de 2011

ESCUELA EUROPEA, CF - AD Ciringanillos

Un partido épico. Esta sería una buena forma de resumir lo sucedido el domingo. Saltaron al campo los jugadores locales al tiempo que una pancarta en la grada les recordaba que jugaban en casa, que la afición les apoyaría hasta el final y que iban a hacer lo posible por dar alas al equipo y poner nerviosos a los rivales.

Por unas cosas o por otras, al equipo se le veía muy concentrado, pero con precipitación y algo de ansiedad. Los celestes querían marcar el segundo gol antes del primero, llegar a la portería visitante de la forma más rápida posible lo que porvocaba errores en pases sencillos, controles y remates.

Serra se plantó en la frontal del área, pero un despiste en el control permitió a los defensas visitantes echarse encima suyo y desbaratar la ocasión. Pero esto sólo fue el inicio del aluvión de oportunidades que se sucedieron. Juan lanzó un balón largo hacia el costado derecho donde Gil lo atrapó y con un buen centro lo puso en la cabeza de Diego, que no aprovechó la asistencia. Tenago tuvo otras dos ocasiones clarísimas pero tampoco pudieron subir al marcador. Y cuando parecía que llegaría el gol, Pablito estrelló un lanzamiento de falta en el larguero ante la atónita mirada del portero visitante, los propios jugadores y toda la afición que abarrotaba el graderío del Noroeste.


Estas ocasiones desperdiciadas no hacían más que incrementar el nerviosismo y tensión con que se vivía el partido tanto en la grada como en el terreno de juego. Y por si fuera poco, los visitantes (vistiendo de rojo) tuvieron dos ocasiones imperdonables para haberse adelantado en el marcador. Un balón que atajó el guardameta local en un mano a mano y una bonita vaselina que se fue al travesaño. El partido se había vuelto loco, y eso implicaba que la Escuela disponía de ocasiones en contra ataques y que los visitantes se dedicaban a dar patadas de todas las formas posibles, con el consentimiento arbitral.

Con empate a cero se llegó al descanso. Un resultado que hacía presagiar emociones fuertes para los segundos cuarenta y cinco minutos. Y nada más empezar, la Escuela se topó de nuevo con el larguero, esta vez por medio de Juan que tras un disparo más complejo de lo que parecía, se encontró con la madera. Los aficionados no podían dar crédito a lo que estaban viendo: múltiples ocasiones falladas, el gol que no llega y los nervios que aparecen.

Ñajo entró al campo sustituyendo a Serra, que, tras un esfuerzo titánico, estaba completamente agotado. Este cambio aseguraba velocidad y frescura en la retaguardia donde el cansancio empezaba a aparecer, y permitía subir a Pablito al extremo, para así poder desbordar y tener más opciones de tiro. Pero la realidad es que duró poco el experimento porque tras un rifi-rafe con un jugador visitante, ambos fueron expulsados.

Esta expulsión supuso un mazazo para los locales, que veían como una de sus claras opciones de hacer gol se esfumaba por la puerta de atrás. Pero el equipo se recompuso y volvió a demostrar, en un alarde de casta, fuerza y honor, que quiere estar arriba, que quiere ganar partidos y que luchará hasta el final.

Apelando a ese espíritu de sacrificio, de unidad, de equipo, Delmo robó un balón que parecía imposible y tras un magnífico pase asistió a Diego para que ante la salida del portero, alojara el balón en el fondo de la red. La alegría llegó a los jugadores, al banquillo, a la grada. Todos enloquecieron disfrutando de lo que suponía tres puntos maravillosos.

Pero el partido no estaba acabado. En los cinco minutos que restaban, y el descuento aún podían pasar muchas cosas. Y así Alfon fue expulsado por doble amonestación. Dos amarillas absolutamente ingenuas, por las que el mediocentro pidió perdón a sus compañeros y se lamentó por no poder disputar el siguiente partido. En ese momento Adri dio entrada a Guille, sustituyendo a Diego, que ya no podía más. Se dio la circunstancia de que se encontraban en el campo los tres porteros del equipo jugando a la vez, pero cada uno en una posición diferente. Koke estaba en la portería, Fede de central y Guille salió como delantero, ante una entregada afición que le homenajeó con unos cánticos de "Guille, Guille"; a la par que al entrenador se le dedicó una sonora ovación al finalizar el encuentro.

Este partido servirá para recordar al portero ausente (al que deseamos lo mejor en su estancia polaca), para recordar que cada partido se puede ganar por muy mal que se ponga y para recordar que lo importante y lo que hace grande a este equipo es el grupo.

Por Escuela Europea, CF, jugaron: Koke; Delmo, Fede, Jaime, Pablito; Juan, Alfon, Serra; Gil, Tenago, Diego; Ñajo, Guille.


Domingo, 30 de enero de 2011. 18ª jornada de Liga.
Estadio del Noroeste. 85 espectadores.


ESCUELA EUROPEA, CF, 1 - AD Ciringanillos, 0.