Este domingo tocaba, como decía, consolidar esa racha de resultados, que, de no haber sido por el tropezón contra el Boca, sería una racha de estar invictos desde la jornada 4. Pero como eso es agua pasada y en el fútbol está bien demostrado que no se puede vivir de recuerdos, los jugadores celestes saltaron al césped de su estadio con ganas de comerse al rival y demostrar porque tienen que estar en la cabeza de la clasificación.
Comenzó el partido como muchos otros días, fallo de coordinación, de concentración, y primer gol encajado. No habían transcurrido ni dos minutos y el equipo ya encajó su primer gol. Pero como el trabajo semanal se nota, los entrenamientos, el entrenador, los jugadores, la actitud, la solidaridad y el esfuerzo están presentes. Y de esta forma haciendo las cosas como todos ellos saben, se olvidaron de ese gol y se dedicaron a jugar, sin dudas, una de las mejores primeras partes de toda la temporada.
Serios, bien colocados, concentrados, todos cumpliendo con su deber, fueron poco a poco arrinconando a los visitantes, que o eran capaces de cortar el aluvión de fútbol que tenían encima. Dirigidos por un trabajo en la media magistral, los locales se abalanzaron sin miramientos sobre sus rivales y fruto de una jugada colectiva Diego se encontró con un buen balón para batir al meta visitante. Pero esto no era sino el comienzo.
El equipo siguió atacando, sabiendo la importancia de sumar estos tres puntos, queriendo ganar. Diez minutos después del primer gol, una falta lateral botada por Toñín y perfectamente puesta en la cabeza de Willy, fue rematada por este al fondo de la red. Con este tanto los celestes daban la vuelta al marcador y encaraban el partido con mayor tranquilidad. Pero no se había cumplido ni media hora de juego.
Quedaba mucho partido por delante y en frente había un rival dolido, con buenos jugadores, que no iban a dejar escapar el partido a las primeras de cambio. Al borde del descanso, de nuevo a balón parado, Litos anotaba el cuarto gol de la mañana, el tercero para los locales, aunque con suspense. Es imposible saber si el balón entró o no, pero el árbitro seguro de su razonamiento lo dio por válido pese a las airadas protestas de los visitantes que no creían como en cuarenta y cinco minutos, un partido que habían encarrilado al principio, se les podía poner tan cuesta arriba.
Con este marcador de tres a uno para los locales se llegó al descanso. La idea para la segunda parte no podía ser otra que seguir con la misma dinámica, haciendo un buen partido, moviendo el balón con soltura y solvencia e intentar ampliar la diferencia, manteniendo la portería como estaba, con un solo gol en contra.
Pero entonces otra demostración de "empanamiento". Todo lo bien que el equipo lo había hecho al principio, se lo dejó en el vestuario y saltó al campo a verlas venir, como si los minutos de la segunda parte fueran de trámite, irrelevantes. Los blanquillos apretaron arriba, impidiendo que los locales sacasen el balón jugado e impidiéndoles salir de su campo durante diez minutos seguidos.
Al ver que su esfuerzo no daba resultado, de hecho no crearon más que dos o tres ocasiones claras de gol en toda la segunda parte, se fueron hundiendo anímicamente y eso les pasó factura. A la contra también sabe jugar la Escuela, y lo demostró disfrutando de muchas, muchísimas, ocasiones claras en el transcurso de media hora.
A falta de 15 minutos una dudosa falta sancionada por el árbitro en contra de la Escuela supuso la expulsión de Delmo, por doble amonestación y muy poco después la de Willy, tras un enfrentamiento con un rival. El equipo se quedó con nueve jugadores, en clara inferioridad, pero para entonces ya habían saltado al campo Quero, Gil, Campillo y Alfonso, dispuestos a dejarse la piel luchando por defender el resultado que tanto había costado conseguir. Cada uno de ellos tuvo, por lo menos una ocasión para hacer gol, y sumadas a las 3 de que dispuso Toñín justo antes de ser sustituido, habrían supuesto un resultado escandaloso, pero no injusto a merced de lo visto en el partido.
Al final, el equipo aguantó un resultado muy favorable que pudo haber sido más abultado, pero que dejó a toda la parroquia local contenta, abriendo brecha con el quinto clasificado y pendientes de la jornada siguiente, cuando los equipos de arriba se enfrentan entre ellos y, de ganar, la Escuela tendrá una inmejorable ocasión para seguir recortando puntos.
Por Escuela Europea, CF, jugaron: Koke; Delmo, Edu, Jaime, Ñajo; Willy, Juan, Toñín, Tenago; Litos, Diego; Gil, Quero, Alfon, Campillo. Guille completó la convocatoria.
Domingo, 9 de enero de 2011. 13:00h. 15ª Jornada de Liga.
Campo de fútbol Nuestra Señora del Buen Camino, 45 espectadores.
ESCUELA EUROPEA, 3 - Club San Agustín, 1.
REACCIONES:
-ADRI: "Empezamos bastante mal, pero supimos reaccionar rápido y el marcar dos goles y ponernos por delante nos dio bastante solvencia. Nos ha favorecido bastante el árbitro, aunque por una vez no está mal. Unas veces te dan y otras te quitan. En la segunda parte nos han barrido pero hemos sabido defendernos y cuando nos hemos quedado con dos menos, a la épica. Felicito a los jugadores."
-JUAN: "Buen partido, necesitábamos la victoria. Hemos luchado incluso con nueve jugadores, grande el equipo."
-LITOS: "Ha sido un partidazo, hemos dado una demostración de juego. Muy contento por el gol, aunque fantasma, porque ha dado al equipo la tranquilidad para tocar más el balón y poder mantener el resultado en la segunda parte, que es lo que tocaba."
-GUILLE: "En la segunda parte ellos han tenido la iniciativa pero hemos sabido aguantar. Y sobre las expulsiones, una por lo menos ha sido innecesaria, ganando ampliamente, pero debemos seguir en esta línea."
-EDU: "Estoy nervioso. Un partido difícil, como todos. Tres puntitos más que es lo importante y esfuerzo. Doy gracias a los delanteros que han hecho que mi fallo en el primer gol no haya ido a más."